Comprar hoy una vivienda supone hipotecarse. Primero la compra el Banco y posteriormente, de modo progresivo, el hipotecado le devuelve al banco su dinero más una plusvalía que consiste en el valor-precio de ese dinero en el tiempo, esto es, una estimación de lo que pierde el propietario del dinero, el Banco, al no disponer ya de la cantidad de dinero invertida en esa vivienda. La plusvalía, "los intereses", proceden justamente de la consideración en abstracto del dinero, fuera de cualquier circuito concreto de intercambio económico y a la vez considerando todos los circuitos posibles en los que podría estar en circulación y no lo está. Sólo así el dinero tiene "precio". De este tipo de consideraciones en abstracto se sabe mucho en el F.M.I. y en su sede europea, el B.C.E.
Pero el Banco sí es propietario de la vivienda del hipotecado. De las viviendas de los hipotecados. No posee en este caso un capital mueble (el dinero potencialmente preparado para entrar en cualquier circuito económico) pero si posee un capital inmueble. La mayor parte del capital inmueble, a saber, la mayor parte del suelo urbanizado en España. ¿Es esto independiente de los actuales precios de la vivienda?
Si dividimos un folio en dos y en una mitad dibujamos la gráfica del ascenso de los precios de la vivienda en los últimos 7 años y en la otra los beneficios experimentados por, pongamos como ejemplo el Banco que más beneficios ha tenido en el último ejercicio y más beneficios promete tener en 2007, el Santander ("queremos ser tu banco"), si hacemos eso, digo, y luego doblamos el folio por la línea que lo divide en dos, lo que veremos al trasluz será muy curioso: ambas curvas siguen un crecimiento en paralelo.
Si como banco obtengo mi beneficio del pago de intereses (resultado de la consideración del dinero en abstracto), me interesa prestar la mayor cantidad de dinero posible. Ahora bien, si el precio de la vivienda sube, presto mayor cantidad de dinero. Luego si tengo el dinero para afrontar una subida del precio de la vivienda, obtendre muchos beneficios. Sucede que sí tengo ese dinero.
La admiración que despierta este neofeudalismo tiene poco de novedosa, pero, a diferencia de la medieval, resulta mucho más vergonzante. Hoy los siervos de la gleba que trabajan para pagarle su tributo al señor feudal propietario de sus tierras (las urbanizadas y las urbanizables) no cuentan con la protección de su señor. El anzuelo sigue siendo sin embargo el legítimo deseo de seguridad, que hoy aparece como el deseo de ser también propietarios.
Los enormes beneficios del Santander (del 176% en el pasado ejercicio y de 7.000 millones previstos para el del 2007) proceden del trabajo diario de los millones de hipotecados.
Los medios de comunicación presentan de manera aislada los dos fenómenos. Por una parte, el del encarecimiento de la vivienda, como algo negativo (quien podría no estar de acuerdo) y por otra, el del enriquecimiento del Santander a causa de la buena gestión empresarial de Emilo Botín (buscando el aplauso y la admiración de todos). Pero no son dos fenómenos independientes. Los enormes beneficios del Santander no se explican sin el salvaje ascenso del precio de la vivienda y de la tan comentada especulación inmobiliaria: esa barbarie, sin precedentes en Europa, forma parte de la "eficaz" gestión del admirado Emilo Botín.
3 comentarios:
Estoy de acuerdo con usted en este feudalismo tan tecnológico, le recomiendo la lectura del magnífico ensayo "Non Olet" de Sánchez Ferlosio...
Estimado Jose Luis. Efectivamente los beneficios por rendimiento de capital nominal, es decir, despues de la operacion son muy abultados. Pero no podemos olvidar que el consumo de bienes inmuebles viene determinado por las exigencia de los individuos, los cuales tienen beneficios por el rendimiento del bien inmueble de un 12 por ciento todos los años. De modo que los picos especulativos se dan un lado de la operacion, es decir, en la de los consumidores que, aun hipotecandose a un 3.5, ganan al año un 12 por ciento.
De modo que no hay que olvidar que sin el respaldo capital de las entidades financieras, no seria posible la adquisicion de una vivienda.
las exigencias de los individuos? lo que los individuos exigen es una vivienda digna y accesible de acuerdo con su poder adquisitivo. Hace tiempo que los economistas han dejado de lado la ley de oferta-demanda. En un primer momento porque descubrieron que la oferta tambien determina la demanda. Hoy, porque los movimientos economicos más decisivos, es decir, todos aquellos que no realiza usted en el supermercado de su barrio, tienen lugar fuera del mercado.Un saludo
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