17 febrero, 2006

El ateísmo como monoteísmo

A veces es necesario hablar con la rotunda claridad con la que ayer Miguel Bosé se expresó. Llamó imbéciles a quienes visto lo visto siguen provocando con más cararicaturas. Lo sorprendente es que nadie lo haya dicho antes. Esta tardanza merece una pequeña reflexión.

Nadie dudaría en llamar imbécil a alguien que echa leña a un incendio, salvo que su propósito sea no apagar el fuego sino avivarlo. Sin embargo, eso es lo que mayoritariamente se ha estado haciendo en Europa al cerrar filas en torno al intocable derecho de la libertad de expresión. A ambos lados de esa posición queda la izquierda oenegera y el Opus Dei y así, esta posición incendiaría aparece como la más centrada.

La libertad de expresión es entonces el único derecho irrestricto y el único plenamente garantizado. Es una broma de mal gusto. Hay derechos fundamentales vulnerados todos los dias perfectamente indefendidos e indefensos. ¿Libertad de expresión en un pais como España en el que hay ocho millones de pobres que no merecen una página en un sólo diario ni un minuto en un informativo de televisión? Esa es la libertad que defienden los hipócritas. No es la libertad que pido para mi, la que necesito para expresarme.

Es sabido además que toda libertad termina donde empieza la del otro. Que sea de expresión no le resta capacidad de herir o, si consideran estúpido a quien se sienta herido por el lenguaje (y de eso hablaré en otro momento), hablemos de la capacidad que las palabras o unas viñetas tienen de generar unos efectos determinados, con el concurso de quienes se sienten heridos por el lenguaje. Quiero usar mi libertad de expresión para decir una verdad que debe salir a la luz, para razonar libremente pero nunca para burlarme deliberadamente del otro.

Estos días se ha citado a Nietzche, por su politeismo y por su defensa de la risa. A mi me gustaria citar ese texto en el que Zaratustra, al ver rezando a un hombre que aún no se ha enterado de que Dios ha muerto, piensa "pobre hombre" y pasa de largo en silencio a su lado. El ateismo puede y debe ser respetuoso. En caso contrario, si emprende una cruzada se convierte justamente en otro nuevo monoteísmo en poder de La Verdad.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es cierto que para muchos efectos el ateismo se comporta como si fuera una religión más, y que frecuentemente comparte con los teismos rasgos como la intolerancia hacia otras creencias y el credo de la supremacía moral e intelectual. La libertad de expresión de uno acaba donde empieza la dignidad del otro, aunque la frontera es difusa. Las viñetas de Forges son brillantes pero podrían herir a los católicos, los funcionarios, los políticos... Pero como en este caso la respuesta no es violenta, la libertad de expresión parece inofensiva. Una caricatura, por definición, es una exageración de la realidad, y siempre se puede interpretar como insulto, más si es objeto de manipulación por parte de los medios de comunicación o de los líderes religiosos.

José Luis dijo...

La respuesta a las caricaturas danesas ha sido violenta y por eso, y solo por eso, me uno a Miguel Bosé cuando llama imbéciles no a los primeros en dibujar unas caricaturas sino a los que, enarbolando la bandera de la libertad de expresión siguen echando leña al fuego.

Dice Lacan que el chiste no es chiste hasta que el otro se rie. El propio mensaje se configura en la recepción. Pues bien, en un contexto glogal, el resultado es que el otro no se ha reido y las viñetas sólo nos han hecho gracia a nosotros. Dejemos de hacer el idiota.

Anónimo dijo...

Lo que para ti es "echar leña al fuego" es para otros defender un derecho fundamental y frágil - aún más en los países en cuestión. Un derecho que no es absoluto, pero cuya defensa no se puede reducir a una mera cuestión de provocación.

José Luis dijo...

Dejemonos de teorias y, como dijo Hempel, pongamos un contraejemplo: si quienes han respondido de modo violento no fuesen quienes son, si el objeto de burla en lugar de Mahoma hubiese sido por ejemplo una mujer, un transexual, un sudamericano, y las mujeres, l@s transexuales o los sudamericanos hubiesen reaccionado con violencia ¿no cree usted que alguien ya habría pedido perdón y que nadie lo interpretaría como una merma de su libertad de expresión?

No vale decir que ellos, a diferencia de los musulmanes, no reaccionarían con violencia. Lo decisivo es que todos los dias evitamos herirnos unos a otros y que no lo vivimos como una merma de nuestra libertad de expresión sino como un rasgo constitutivo de la civilización que posibilita la convivencia.

Si usted ahora dice que no es lo mismo respetar a una mujer o un sudamericano que a un musulmán me estará dando la razón, estará reconociendo que lo que está en cuestión es "quien" debe ser respetado y quien no. La libertad de expresión, por tanto, está fuera de está discusión. Es una cuestión de xenofobia.

Dicho esto diré que la reacción violenta de los musulmanes me complace tanto como a usted, es decir, nada. A lo mejor por eso considero que lo prioritario es apagar el fuego y no la terca defensa de ese derecho fundamental que, aunque frágil en este caso no peligra. Peligra cada dia en los medios de comunicación (europeos y no europeos), silenciando y manipulando. Un saludo.