El odio al pobre es el verdadero objeto del fascismo que late en lo más íntimo e inconfesable del corazón de nuestra sociedad.
La pobreza despierta el rechazo del otro. La aporofobia es la condición de posibilidad de la xenofobia y eso explica que los discursos de respeto y aceptación del otro fallen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario