22 febrero, 2006

Peajes en el centro de Madrid

La última propuesta para luchar contra la contaminación y el ruido en el centro de Madrid consiste en el establecimiento de peajes. Se dice que así se incentivará el uso del Metro y que se desviará el tráfico que usa la zona centro como atajo. He oído a tantas personas inteligentes mostrar su apoyo a esta medida que me veo obligado a hacer un par de observaciones elementales a fin de restaurar el sentido común, que pareciera el menos común de los sentidos:

-La medida en cuestión es discriminatoria: quienes puedan permitiriselo pagarán el peaje, quienes no puedan, no. El acceso al centro será selectivo en función del dinero de cada cual.

-Si la intención es, tal como se dice, luchar contra la contaminación y el ruido y potenciar el uso del Metro, entonces es tan sencillo como aumentar el número de calles peatonales y restringir el acceso a vehiculos comerciales de abastecimiento. Las bocas de metro están tan cerca unas de otras que es posible llegar a cualquier parte del centro en Metro.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Opto por el sistema escandinavo, donde por ejemplo las multas son proporcionales a los ingresos del infractor. Un saludo

José Luis dijo...

A veces lo problemático no está en la norma misma, que puede ser justa, sino en lo engorroso de su aplicación, con un complicado sistema burocrático poco funcional y que además da lugar a la picaresca, al fraude.

Las multas proporcionales parecen algo justo y fácil de aplicar en el caso de las multas de tráfico (así a una persona con muchos ingresos una multa le afectaría tanto económicamente como de hecho le afecta a una persona con el salario mínimo). Sin embargo no veo un modo eficaz de aplicar esa idea a los peajes y más en una sociedad en la que la mayor parte de las personas no cuentan con un trabajo estable y en breves periodos de tiempo pasan al paro o cambian de puesto de trabajo (sin mantener el estatus en todos los casos. Además por muy proporcional que sea, un peaje nunca va a costar 1000€, de modo que una persona con un alto poder adquisitivo podría pagarlo ocasionalmente o siempre.

Cuando la aplicación de una norma justa resulta problemática de tal modo que puede generar más inconvenientes de los que arregla y acabar siendo injusta, yo esgrimo lo que llamaré la ley de Carlos III el simple: a pesar de la mala prensa que hoy en dia tienen las soluciones obvias y de sentido común, a veces lo más racional es optar por la solución más evidente. Este rey francés, cansado de luchar contra las invasiones vikingas, que le ocasionaban cuantiosas perdidas a Francia, y sabedor de que los vikingos solo buscaban un asentamiento en aquellas latitudes, les regaló la Normandía y consiguió la paz. La prohibición total del tráfico en el centro es una solución justa y simple, con la ventaja de no generar ni discriminaciones ni afectar a los desplazamientos por el centro gracias al Metro. Nuestra "Normandía" se llamaria "Aparcamientos cerca del centro" en los que poder dejar los coches antes de coger el Metro.

Un saludo.

Anónimo dijo...

En Bélgica se suele trabajar con "cheques" de descuento que se pueden utilizar en teatros, aparcamientos públicos, museos, etc. Quién recibe cuántos cheques es un cálculo demasiado simplista y para nada infalible, pero no significa que sea una iniciativa absurda. El problema del peaje es, además, que no tiene suficientemente en cuenta el motivo del viaje: no es lo mismo ir al centro en coche para tomar un aperitivo que para ir a una revisión médica. Estoy de acuerdo con la idea de cortar cuanto más calles, mejor, pero vivimos en una ciudad donde el peatón es el que no puede ir en coche, no al revés. Eso sí, si cortas todas las calles céntricas y sólo permites transporte público y taxis, serán los "ricos" los que van en taxi y los "pobres" en metro o en autobús.

José Luis dijo...

No taxis, sólo Metro,autobuses con nuevos combustibles, ambulancias y furgonetas de reparto. Lo que dices de lo cheques no es absurdo. Lo que decias de los impuestos proporcionales, tampoco. Sólo digo que de cara a los peajes esa iniciativa resulta dificil de gestionar y que como el Metro hace innecesario el coche, lo mejor es peatonalizar todo el centro.

Gran parte del centro de ciudades como Salamanca es peatonal, allí no hay metro y nadie lo ve mal. Para ir desde La Casa Lis a la Plaza Mayor, por ejemplo, hay que cubrir andando una distancia mayor que la distancia mayor entre dos bocas de Metro en el centro de Madrid. Callao, Gran Via, Santo Domingo, Plaza de España, Noviciado, San Bernardo, Bilbao, etc, constituyen una red que permite desplazarse a cualquier punto del centro en Metro.Tenemos lo que no tienen otras ciudades y sin embargo ellas si tienen centros peatonales y nosotros no.

Anónimo dijo...

Me encantaría tu idea, de verdad, aunque supondría una gran diferencia económica para el ayto.: con el sistema de peajes ganaría dinero, mientras que cortar calles, reforzar el transporte público, echar a los taxistas, etc. sólo les va a costar dinero.

José Luis dijo...

¿Le pondrías precio al aire que respiras? ¿Al sonido placentero de un centro peatonal? Yo creo que vale la pena, además la EMT seguiría pagando sus impuestos y estos seriuan mayores al aumentar sus ingresos por la mayor demanda de sus servicios.

Anónimo dijo...

Para mi no tiene precio, pero al ayto. le preocupa en primer lugar el presupuesto (es decir, pensar a corto plazo). Los posibles ingresos por el sistema de peaje nunca se van a conseguir con la subida de ingresos de la EMT, ni contando el efecto que tiene disfrutar de un centro más agradable sobre el turismo.

José Luis dijo...

La libertad consiste en elegir y toda elección comporta una perdida. En este caso nuestro ayuntamiento pierde dinero y los ciudadanos ganamos aire limpio, silencio y, sobre todo, otra geografía urbana con nuevas posibilidades y otros modos de habitar los espacios comunes de la ciudad.

Hay que elegir. La pregunta por tanto es: ¿qué preferimos? Esta pregunta en este caso pone en juego cómo concebimos la ciudad, qué es y cómo se habita. Incluso guarda relación con nuestro modo general de concevir la vida en el nivel más concreto, en el dia a dia,en nuestras relaciones con los otros y en nuestras actividades.

Sería interesante por ejemplo cronometrar la duración de los semáforos en verde (y prometo hacerlo): cada vez hay más ancianos y cada vez veo menos por las calles.