13 mayo, 2006

El futuro de Europa, under construction

¿Qué ha pasado con la Constitución europea?

Que los medios de comunicación hayan dejado de hablar del proceso de construcción europeo no significa que éste se haya detenido o que el proyecto constitucional haya sido olvidado sin más. Al contrario de lo que podríamos deducir atendiendo a la presencia que este asunto tiene en los medios de comunicación, tras el no francés y el no holandés los debates en torno al modelo europeo se han intensificado.

De entre las propuestas surgidas la más interesante y provocativa es la del suizo Michel Bugnon-Mordant. Europa debe aspirar a convertirse en una Confederación de Estados en la que cada Estado ceda por sí mismo competencias como la de defensa, con la finalidad de que Europa abandone la OTAN y sea militarmente independiente, y las económicas, pero a condición de que el Banco Europeo se encuentre bajo la supervisión directa de la Confederación y no bajo los designios del Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial del Comercio.

Como no podía ser de otra manera, la comisaria Margot Walström considera que la propuesta de Bugnon es demasiado radical. La comisaria propone un plan que consiste en “comunicar mejor" los contenidos del actual proyecto constitucional. Se trata de no cambiar ni una coma de la Constitución a la que Francia y Holanda dijeron no, pero de saber promocionarla mejor. Es lo que en España la clase política denomina “hacer pedagogía”. Entre otros, Walström ha recibido el apoyo de Gaëtane Richard-Nihoul, en Francia, y del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos en España. Me recuerda un capítulo de Los Simpson en el que Homer, aconsejado por Barney, intenta ganar un poco de dinero haciendo de cobaya para unos laboratorios. Cuando Homer está probando un inhibidor del apetito, los científicos se felicitan y dicen: este inhibidor del apetito funciona, no ha probado bocado de la comida que tiene delante. ¿Delante? dice Homer, ¡estoy ciego! ¡no veo!. ¿Qué hacemos?, pregunta un científico. "Nada", responde una compañera suya; "eso ya lo arreglarán los de marketing".

Otra interesante propuesta es la de Xavier Pedrol, profesor de Filosofía del Derecho y Gerardo Pisarello, profesor de Derecho Constitucional, ambos de la Universidad de Barcelona. Para ellos la única vía de salida pasa por una auténtica democratización de las instituciones europeas y por la apertura de un auténtico proceso constituyente en el que se planteen asuntos como la redefinición de lo económico en el contexto global del liberalismo o la inclusión de una cláusula de “no regresividad” en derechos sociales, que garantice los logros del Estado del bienestar. Hay un punto de absoluta incompatibilidad entre esta propuesta y la de Bugnon: Pedrol y Pisarello defienden una Europa pacisfista que rompa con la lógica suicida de la carrera armamentística.

En fin, mencionar también a ATTAC, cuyas razones contra el actual proyecto constitucional son las mismas por las que se oponen al neoliberalismo. ATTAC concibe los pasos a seguir como pasos que deben de formar parte de un proyecto antiliberal que tiene como meta la justicia global.

Os invito a participar con vuestras propias propuestas y comentarios.

06 mayo, 2006

El cuerpo como sujeto

El pensamiento conservador ha manifestado ya la opinión que le merece el Proyecto Gran Simio: Otorgar derechos a los primates es quitárselos al hombre. Pero los derechos nunca se pierden al extenderlos. Eso sólo ocurre con los privilegios. Extender un derecho es una prueba más de su validez.

A la base de semejante afirmación está la jerarquía de los seres establecida por la Escolástica medieval. El hombre como centro de la creación bíblica es también el único ser hecho a imagen y semejanza de Dios y en cuanto tal ocupa la cúspide en la pirámide ontológica, un lugar privilegiado entre todos los entes. El Renacimiento, de fuerte inspiración neoplatónica, es decir, panteísta y mística, mantuvo esta imagen del hombre y le encomendó el cuidado de todas las creaturas.

Pero ni la tierra es el ombligo del mundo (Copérnico) ni el hombre ha sido creado por Dios (Darwin). Estas dos auto-humillaciones, como Nietzsche las calificó, suponen la quiebra definitiva del modelo escolástico. Sin él el humanismo renacentista necesita otros fundamentos. De eso se encargará precisamente la Ilustración.

El concepto de "persona" permitió a la filosofía católica defender Misterios como el de la Santísima Trinidad: Dios es Uno y a la vez está constituido por Tres Personas. Y es que la persona no tiene cuerpo, es, según la definición de la Summa theologicae, una "sustancia racional". No es un qué, es un quien puramente espiritual que no se reconoce en el espejo, ni en la enfermedad, ni en el sexo. No tiene ni apetito ni sueño. Sus límites no son los de la materia, los de la realidad de la sensación de placer o dolor, la emoción y el sentimiento. No es un cuerpo animado, es un ánima incorpórea, un nombre en un documento legal, en un contrato. Configura la estructura ontológica y jurídica del individuo con derechos y deberes, responsable, inocente o culpable, la mónada que compite y dinamiza el Kapital en las sociedades modernas.

A la vez que es el único sujeto de derechos, la persona puede ser explotada y dirigida sin más condiciones que las culturales. Pero cuando los procesos de enculturación son sobre todo procesos de domesticación perfectamente planificados, la persona no representa la fuente de la libertad sino que expresa los efectos de la alienación. Otorgar derechos a la persona es fijar los límites dentro de los cuales la competición y la explotación resultan productivas.

El concepto de persona sólo reconoce derechos a lo que en el hombre es distinto de la naturaleza y sólo porque es distinto de la naturaleza. Ahí reside su dignidad. Tú tienes derechos; tu cuerpo, no. La integridad física del hombre se protege con la misma lógica que sus propiedades privadas, no en tanto que un rasgo constitutivo de su condición humana. La persona tiene un cuerpo y tú tienes derecho a la integridad física sólo en tanto que eres persona y ese cuerpo, tu cuerpo, te pertenece.

Plantearnos la posibilidad de otorgar derechos a los primates significa que hemos llegado a reconocernos en nuestra corporalidad y que situamos en ella un nuevo límite que el derecho no debería ignorar. Un ser con cuerpo no puede trabajar 12 horas ni habitar un planeta nuclearizado. Un ser corporeo necesita comer y beber a diario. En cualquier lugar del planeta. Y no es la dignidad de la persona la razón por la que la tortura nos espanta. Es el dolor del otro. Ser receptivos al dolor de los animales es un signo genuíno de civilización y de progreso moral del que los intelectuales más machos se ríen tildandolo de sensibilería. Son los mismos que apartan los perros a puntapiés y miran por encima del hombro a los mendigos. Creen que es autosuficiencia y sólo es arrogancia y crueldad.

No se trata de decir que los primates son personas sino de subrayar que las personas también somos seres naturales y que esa condición común merece respeto y protección. En su caso y en el nuestro. Otorgar derechos a los simios no significa quitarselos al hombre ni recortar de lo humano las llamadas funciones intelectuales superiores, sino reconocer algo en lo que nosotros mismos también consistimos.

05 mayo, 2006

Ahora, no

ERC, tras escuchar a sus bases, pide el no al Estatuto.

<<Aunque Carod ha admitido hoy que él había apostado por el voto nulo porque, en su opinión, reflejaba mejor la "centralidad", la militancia no lo ha entendido así "y ha considerado que el no es una posición que expresa con más claridad el rechazo" a un texto estatutario "insuficiente y que no es el que Cataluña necesita">>

Hay más pasión nacionalista en ese no que en el voto nulo, pero las dos opciones preparan el terreno a las futuras reivindicaciones nacionalistas. El no que ahora pide ERC, eso sí, no es una mera decisión de partido como el voto nulo, sino que es el mismo y legítimo no que pide el insatisfecho pueblo catalán y será usado como prueba de que ERC escucha a ese pueblo y le representa.

04 mayo, 2006

Dosificar logros

El análisis político y las lineas editoriales compite en estupidez con los culebrones y los programas del corazón. Veamos un ejemplo.

Esquerra pide el voto nulo en el Referendum sobre el Estatut y un medio como EL PAIS concluye en su editorial del domingo que "Esquerra Republicana ha optado por el viaje hacia la irrelevancia." A fecha de hoy, en una encuesta abierta ese mismo día, el 77% opina que ER no debería seguir en el tripartito catalán. De otros medios de cuyo nombre prefiero no acordarme, mejor ni hablar.

Esquerra Republicana es un partido que defiende la independencia de la Nación Catalana. No es coherente que Esquerra vote que sí a un Estatuto al que ha contribuido pero que no da la independencia a Cataluña. Esquerra no puede votar que sí. Con él votaría su propia destrucción como partido político porque significaría que el nacionalismo independentista se da por satisfecho y, en consecuencia, perdería su razón de ser.

El voto nulo es un voto calculado y prudente, mucho menos ideológico que el no de sus juventudes.

Por más que EL PAIS quiera presentarnos a una formación política republicana, romántica e idealista que asume riesgos estúpidos, la estrategia electoral y la izquierda no son incompatibles. Como ya dije en su momento, el no de Esquerra en el Congreso contribuyó a centrar al PSOE entre la derecha del PP y la izquierda radical de ER. En lugar de una reiteración de ese no, ahora ER propone a su electorado el voto nulo. El objetivo es también pragmático: evitar justamente la irrelevancia política del nacionalismo.

¿En qué afecta esto a la gobernabilidad de la Generalitat?